Carlos Morelli paper

Carlos Morelli, 8th IACC, Speech, Governance

 

Discurso Del Ing. Carlos Morelli,
Secretario General De La
VIII Conferencia Internacional
Anticorrupción
 


Es para mi un honor inmerecido hablar en esta oportunidad en nombre del Comité Organizador y también, por fuerza del destino en representación de la sociedad civil que asumió el reto de organizar esta Conferencia.

La Corrupción es un cáncer, se ha dicho ya en múltiples oportunidades, es un flagelo, que socava la democracia, fractura la sociedad civil, desnaturaliza la justicia social, incluso hasta desfigurarla, generando situaciones de rechazo y también de impotencia en no pocas oportunidades.

La corrupción no respeta sectores, afecta a la sociedad en su conjunto, y no sólo es problema de algunos cuantos, pues desde que tiene repercusiones económicas, politícas y sociales, la corrupción no puede ser apreciada de manera aislada de todo el fenómeno de nuestro que hacer diario. Por ello, esta conferencia tiene el carácter de ser un foro abierto y multidisciplinario.

Hoy me encuentro ante quines representan parte de la cultura viva de la humanidad, donde ustedes personas procendentes de todas partes del mundo, con diferentes profesiones, actividades y desarrollo personal, han confluído a este milenario país para asistir a un evento unidos por un sólo fin, el contribuir a luchar contra la corrupción. Me atrevo a decir, que representan ustedes parte de la conciencia de la humanidad, dispuesta a mostrar al mundo que no es momento de encogerse de hombros, y que las acciones de corrupción en todas partes no son inatajables o impunes, sino por el contrario, puede ser enfrentada con éxito mediante acciones concretas, coherentes y conjuntas.

Con ésto no quireo decir que este evento vaya a terminar con la corrupción en el mundo, no. Dicho sin ambagues, ello sería como una expresión algo ilusoria, lo que sí podemos hacer es continuar reduciéndola, pues es cierto que en algunos lugares la corrupción ha llegado a ser un problema francamente intolerable, pero perderíamos de vista el verdadero sentido del problema si sólo nos refiriéramos a ella, la corrupción, sólo por los escándalos que saltan a la vista o que sacuden nuestras realidades cotidianas; el problema es más serio, la corrupción también es subterránea, y a veces sin saberlo, algunas sociedades no se dan cuenta que están tan minadas por dentro.

Si la corrupción es un cáncer, no todos son cáncer de piel, muchos de ellos son internos, y se desarroilan de manera encubierta, solapada, sin aparecer; y lo peor, con la apariencia de un cuerpo en buena salud.

Aquí no estamos convocando ni hemos convocado funcionarios ni profesiones, sino estamos convocando voluntades; muchos de ustedes están asistiendo a esta conferencia con sus propios fondos, otros becados parcialmente por instituciones internacionales, algunos más con el apoyo de sus gobiernos, y otros por la motivación que anima a los organismos no gubernamentales, la empresa privada y demás elementos constitutivos de la sociedad civil. Todo este apoyo y asistencia a pesar de la poca promoción que tuvo el evento por lo exiguo de los recursos, demuestra que estamos frente a una reacción mundial muy importante, ante un impulos general de mejorar la actual situación, todo lo cual permite pensar que es posible enfrentar decididamente este así llamado cáncer de la civilización. Por ello, a pesar de la dificultad del problema que vamos a abordar en estos días, somos optimistas, creémos que estas voluntades aquí presentes son el testimonio internacional de un compromiso de acción que hubiera parecido impensable hace algunos años.

Como el nacimiento de muchas actividades empresariales, sean comerciales, industrales o de servicios esta conferencia se comenzó con dinero prestado, no con presupuesto asignado por el gobierno, no con recursos abundatenes como para aliviar limitiaciones y favorecer participaciones e invitaciones por doquier, por el contrario, tuvo que generar sus propios recursos económicos buscando un espacio en el ámbito enternacional. Esta Conferencia fué tratada como un proyecto, y como tal hubo que presentarlo y sustentario ante varias instituciones en múltibles reuniones con distinguidas personalidades que hoy nos acompañan.

Esta característica de la Conferencia, que si bien determinó un proceso dificil de remontar y complicado de manejar desde un comienzo, si permitió una cosa fundamental, otorgar la necesaria transparencia de actuación, y lo que es más, generar la credibilidad tanto a nivel nacional como internacional.

Por otro lado, esta no es una Conferencia académica, no es política, no es diplomática, no es económica ni social; es todo. Quizá como "Fuente Ovejuna", esa vieja obra española, que ante la preguna Quién es Fuente Ovejuna, se responde: Todos a una.

Esta es una conferencia mundial, que no dudaría en denominar, de manera informal, y sin otro interés que el de ilustrar este distinguido conjunto de personas en el Perú, que este evento constituye, sin lugar a dudas, una cumbre contra la corrución, cumbre que no está conformada únicamente por representantes oficiales ni por delegaciones de gobierno, sino por personalidades de la sociedad civil, ambos, consecuentes todas a un principio y una causa, que es el motivo de este encuentro mundial.

El camino ha sido duro y difícil pero fructífero al fin y al cabo, y hoy día presentamos al mundo un conferencia que esperamos sea de singular importancia para el desarrollo de la humanidad, y donde se han convocado un millar de personas provenientes de más de 90 países, todos ellos especialistas en un tema determinado, que constituyen una de las concentraciones de inteligencia y decisión más importantes del momento para abordar los múltiples temas de esta compleja conferencia.

Superadas las conceptualizaciones y los diagnósticos, esta conferencia se ha planteado bajo una característica dinámica mediante la cual queremos recabar especialmente propuestas tangibles y planteamientos concretos que nos lleven principalmente más a la acción que a la reflexión, de tal manera que todo este enorme bagaje de aportes pueda ser recogido, analizado y plasmado de manera resumida en un documento de especial significación que hemos denominado Declaración de Lima, documento cuyas acciones y recomendaciones deben merecer un permanente seguimiento y evaluación hasta la realización de la próxima IX Conferencia que se realizará en 1999.

Como puede apreciarse, esta Conferencia no es un hito aislado de una serie de eventos similares que empezaron en Washington en 1983 al momento de organizarse la Primera Conferencia Anticorrupción y tampoco felizmente esta Conferencia está lejos de un proceso renovador que se está viviendo en las instituciones internacionales.

Toda esta realidad no hubiera sido posible si una mujer americana no hubiera organizado la Primera Conferencia Anticorrupción en Washington en 1983. Me refiero a Joyce Blalock, aquí presente para quien pido un aplauso.

En un momento se dijo que la corrupción es un estilo de vida en muchos pueblos como el de América Latina, también de manera cínica, se ha llegado a decir que la corrupción es un fenómeno completamente injusto, pero natural para distribuir la riqueza. Estas son expresiones acomódaticias que no se pueden aceptar, asi como tampoco puede aceptarse la teoría simplista y también injusta de pensar que los pobres son sólo aquellos que no tienen necesidades aparentes. La corrupción campea también en estos últimos, sea por ambición o por acumulación mayor. No será que es en los pobres y no en los ricos donde se encuentran los mayores fundamentos de valores éticos y morales de la actual civilización, aunque una cosa sí es cierta, las grandes víctimas de los procesos de corrupción que se han tenido en los últimos años en los países en desarrollo, han sido los pobres, porque a ellos no llegaron recursós que fueron saqueados, burlados de los erarios públicos, escamoteados de los programas de financiamiento del desarrollo de naciones empobrecidas.

Los pobres que tienen mucho que reclamar y mucho que exigir a los gobernantes, a los políticos, a los empresarios y también a la propia sociedad civil de la que son parte desfavorecida.

Esta conferencia debe tener por tanto, un necesario tono de franqueza, los debates deben ser de nivel alto, pero las discusiones tienen que ser erviquecedoras y concretas, que sea un evento que promueva el consenso entre todas las voluntades aquí presentes, y concentre y repotencie los esfuerzos personales e institucionales. Dentro de esta franqueza, no podemes dejar de mencionar que una acción de corrupción involucra dos partes, no una sola, una pasiva y la otra activa si se quiere, o una que identifica al corrupto y la otra al corruptor, pero lo que si es claro es que los dos son responsables del mismo delito. Por tanto, no es suficiente destacar, casi con soberbia, que el problema de la corrupción es porque hay funcionarios públicos mal pagados que se corrompen, especialmente en los países en desarrollo, sino que hay también agentes corruptorres muchas veces disfrazados de hombres de negocios, intermediarios y empresarios. Por eso, ambas partes se tratan en esta Conferencia.

De igual modo, dentro de las características del proceso de cambio de actitud mental respecto a la corrupción, quisiéramos mencionar que es también momento de preocuparnos no sólo de los corrompidos y su correlato de dinero mal habido, hechos que a veces cuentan con el reconocimiento, el aplauso o la indiferencia de sociedades permisivas; sino también, y de manera decidida, del fomento de la honestidad, de mejores valores éticos para una civilización al borde de un siglo de gigantescas transformaciones, la anticorrupción es por tanto un proceso de acciones a corto y largo plazo, donde la prevención a través de la educación y cambio del patrón cultural constituye por su lado la principal medida para consolidar en el tiempo todas las acciones inmediatas de disuasión y sanción.

Pero tanto o peor que lo anterior, la corrupción en la Administración Pública, es cuando los recursos humanos más calificados de una nación se convierten en agentes corruptores, conforme a la expresión que el fin justifica los medios.

Quiero agradecer no sólo a instituciones internacionales y nacionales ya mencionadas, sino que quiero agradecer de manera personal a las personas que han colaborado estrechamente para la realización de esta Conferencia, en especial al Ing. Pedro Reyes, al Dr. José Antonio Luna, al Dr. Antonio González Norris, a Karen Hussman de Transparency International en Berlin, y María González de Asis en Washington D.C.; asi como a todos los miembros de la Secretaría General y Personal de IPAE, que hicieron posible esta Conferencia.

Que la Divina Providencia nos ilumine a todos, nosotros sólo hemos concretado las condiciones, ustedes harán la historia.

Muchas gracias.

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